Por: CAÑUELAS AL DÍA
Hay momentos en la vida en los que el tiempo se detiene y el destino de una familia cambia en cuestión de segundos. Eso fue lo que vivieron el pasado viernes 17 por la medianoche Eliana Zamudio y su esposo.
El terror más profundo de cualquier padre llegó en el instante en el que su pequeño bebé Fausto, de apenas tres semanas de vida dejó de respirar. El bebé se había ahogado y había que actuar inmediatamente.
Sin embargo, en medio de la desesperación más absoluta, ocurrió un milagro. En una situación límite donde cada segundo valía una vida, todos los involucrados actuaron con una templanza admirable y de forma perfecta ante la gravedad del caso, entrelazando la angustia de unos padres, la solidaridad de un vecino y el heroísmo de los Bomberos Voluntarios de Cañuelas.
Eliana relató a Cañuelasaldia la dramática secuencia que desató la pesadilla. El bebé estaba en brazos de su papá cuando, repentinamente, se ahogó con su propio vómito. "Enseguida lo dimos vuelta para que no se ahogue, pero el bebé tenía un poco de moquitos y le entró por la nariz, lo que complicó todo", recordó la madre sobre ese instante donde el pánico nubló todo.
Al ver que los intentos caseros por reanimarlo no daban resultado y que el tiempo se agotaba, la pareja —que también estaba con su otro hijo de un año y ocho meses— salió a la calle a los gritos, implorando ayuda.
Fue allí donde apareció su vecino Carlos Bisbal, quien al escuchar los gritos desesperados no dudó un segundo, los subió a su auto fue manejando directo hacia el Cuartel Central de Bomberos Voluntarios, en la esquina de Mitre y San Martín.
Allí se los recibió el bombero Nicolás Matreló, quien se encontraba de guardia. Recordó el impacto de ver aparecer un auto a contramano desde la esquina, tocando bocina y acercándose de urgencia al destacamento con los ocupantes pidiendo auxilio.
Sin saber qué pasaba, Matreló corrió hacia el vehículo y se encontró con una imagen desgarradora: un bebé de apenas días, completamente inmóvil, en brazos de sus padres. El bombero detalló que pequeño ya no respondía, sus labios estaban morados y tenía sus vías aéreas totalmente obstruidas.
En ese momento de máxima tensión, donde la presión doblegaría a cualquiera, la vocación y el profesionalismo se hicieron gigantes. Matreló inició las maniobras de RCP de forma inmediata; una intervención crucial que terminó salvándole la vida a Fausto.
Fueron segundos eternos, de manos firme y oraciones en silencio.Gracias a la Reanimación Cardiopulmonar el bebé reaccionó y volvió a respirar por sus propios medios. El alma les volvió al cuerpo a todos. Sin perder tiempo, e impulsados por la adrenalina del momento, la familia, el vecino y el propio bombero se subieron nuevamente al vehículo para trasladar de urgencia al pequeño al hospital local.
Una vez en el Hospital Ángel Marzetti, el equipo médico de guardia tomó la posta con total profesionalismo, realizándole una placa de tórax para descartar que el líquido hubiera afectado sus pulmones. Tras los estudios, los médicos confirmaron el mayor de los alivios: el bebé estaba completamente fuera de peligro.
La importancia vital de saber RCP
Este dramático episodio, que afortunadamente tuvo un final feliz, es un recordatorio urgente para toda la comunidad sobre la importancia de conocer las técnicas básicas de Reanimación Cardiopulmonar (RCP) y desobstrucción de vías aéreas (como la maniobra de Heimlich adaptada para lactantes
"Fue una angustia y un susto horrible", confesó Eliana, todavía conmovida por el recuerdo del peor momento de su vida, pero con el pecho lleno de gratitud. Hoy, con su bebé a salvo en brazos, la familia quiso hacer público un agradecimiento infinito a Carlos por su arriesgada y solidaria reacción, al pediatra y al personal del Marzetti, y de manera muy profunda, al bombero Nicolás Matreló, el héroe que le devolvió el latido a su hijo. "Estamos completamente agradecidos, todos se comportaron muy bien con nosotros", concluyó, cerrando una noche que empezó en una pesadilla y terminó en un milagro de comunidad.