Por: CAÑUELAS AL DIA
Durante esta semana la imagen de San Carlo Acutis estará presente en la Parroquia Nuestra Señora del Carmen de Cañuelas
“Cuanto más recibamos la Eucaristía, más nos haremos semejantes a Jesús, de modo que en la tierra tendremos un anticipo del cielo” ~ San Carlo Acutis.
Carlo Acutis murió a los 15 años por una leucemia fulminante y fue bautizado como “el influencer de Dios” o el “ciberapóstol de la Eucaristía”.
En los últimos días se bendijo los buzos de egresados de los chicos de 6to año del nivel primario del colegio “Santa Maria”.
Acutis nació el 3 de mayo de 1991 en Londres, sus padres eran italianos. Murió el 12 de octubre de 2006, en apenas 72 horas, por una leucemia repentina.
Era un joven especialmente devoto pese a que su familia no lo era. Cuenta la historia que fue su niñera polaca, una gran admiradora de Juan Pablo II, quien lo acercó a la Iglesia católica. Carlo vivió cristianamente e hizo uso de las redes para crear una muestra virtual de los milagros de la eucaristía en el mundo.
“Es verdad que el mundo digital puede ponerte ante el riesgo del ensimismamiento, del aislamiento o del placer vacío. Pero no olvides que hay jóvenes que también en estos ámbitos son creativos y a veces geniales. Es lo que hacía el joven venerable Carlos Acutis”, escribió en 2019 el Papa Francisco sobre Acutis. “Él fue capaz de usar las nuevas técnicas de comunicación para transmitir el Evangelio, para comunicar valores y belleza”, subrayó. “No cayó en la trampa. Veía que muchos jóvenes, aunque parecen distintos, en realidad terminan siendo más de lo mismo, corriendo detrás de lo que les imponen los poderosos a través de los mecanismos de consumo y atontamiento. (...) agregaba.
El primer milagro atribuido a al “influencer de Dios” ocurrió en 2013 en Campo Grande, Brasil, cuando un niño de siete años, afectado por un grave trastorno pancreático sin cura médica, recuperó la salud tras entrar en contacto con un trozo de camiseta que había pertenecido al joven. La curación, considerada milagrosa por las autoridades eclesiásticas, fue la que permitió su beatificación.