19/09/2020 - Edición Nº654

Interés General | 3 sep 2020

SALUD

“ESTAMOS CANSADOS Y AUN FALTA MUCHO”

La conmovedora carta de una profesional de la salud que nos cuenta sus horas dentro de un hospital que está en la primera línea de batalla durante esta pandemia.


TAGS: SALUD, PANDEMIA
Por:
FLORENCIA FERNANDEZ INELLA

“Adentro llueve y parece que nunca va a parar”…

Casi como en un mundo paralelo, injusto y doloroso, la vida dentro de un hospital hoy, es el caos mismo. Llueve, y lo hace literalmente. Llueven pacientes, llueven llamadas pidiendo camas, llueven reclamos internos porque el stock de insumos y las demandas a cubrir no se llegan a satisfacer al ritmo que necesitamos.
Cada día veo llover más lágrimas, más enojos, frustraciones. ESTAMOS CANSADOS. Y AUN FALTA MUCHO. 

Pero una parte de la población pareciera no “creer” (como si hablásemos de algo invisible, hasta espiritual), mientras nosotros vemos desfilar radiografías y tomografías con los mismos patrones de neumonías bilaterales, laboratorios con los mismos índices elevados. 

Esto es algo nuevo, algo real y hasta tangible. Esto nos está pasando. Y a veces seguimos sin querer creerlo.

Mientras tanto, 22 almas en terapia intensiva nos aguardan. Siempre y cuando no estemos preparándonos para un ingreso, o estemos haciendo un traslado al tomógrafo, o interviniendo en un paro o con algún paciente que se haya complicado. Con tantos pacientes internados, esto es moneda corriente. Y nosotros somos cada vez menos. 

Hay compañeros que renuncian, que esto los superó; otros se aíslan infectados y con suerte van a volver a los 15 días, aún cargando algo de debilidad y fatiga a cuestas, pero a sabiendas de que el recurso humano escasea. Esos días debemos duplicar y hasta triplicar nuestra capacidad de trabajo. ¿Còmo? No sé, es fisiológicamente imposible.

Mientras tanto el timbre del teléfono no deja de sonar. Pensás que es mejor que suene de día, así a la noche podés descansar un rato. Esto es hasta reconfortante. Qué triste!

Y para no ser menos, muchos se juntan con los amigos, total somos jóvenes y aquí no pasa nada. Bueno, de un grupo de varios jóvenes, alguno seguro va a caer en nuestras manos. Otros de ellos, visitarán padres o abuelos con algún factor de riesgo y probablemente también caerá en nuestras manos. Y sabés qué? A los pacientes que ingresan a UTI les suele ir muy mal.

Solo se les pide ser responsables, usar tapabocas, lavarse las manos, mantener distanciamiento social y no asistir a reuniones. Porque por cada reunión y fiesta que la gente hace, son más camas que se llenan, más horas de trabajo y  menos de descanso, menos capacidad de trabajar con calidad y mucho más margen de error. Lo que en realidad termina comprometiendo a los pacientes y también a nosotros, que vamos a estar igual cuando nos digas “y yo que pensé que esto era mentira”.

Florencia Fernández Inella
Lic. Kinesióloga fisiatra 
MP 6984 
 

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