miércoles 11 de febrero de 2026 - Edición Nº2625

Interés General | 11 Feb

Otra moto robada por menores

La banda de delincuentes que atemoriza a los cañuelenses está liderada por chicos que se mueven con total impunidad y hasta suben sus robos como contenido a redes sociales.


En las últimas horas, delincuentes robaron una moto Honda, modelo Wave 110, que luego fue recuperada por la Policía.
Mismas zonas de ataque, mismos barrios a los que son llevadas para ser desarmadas y siempre el mismo factor común: todos son menores.
A menos de 48 horas de la última nota sobre una moto robada y a menos de 24 horas de un caso compartido en nuestras historias, en el que el robo fue a mano armada, volvemos a contar otro caso similar.
Esta vez, en un procedimiento en la zona de Agote, entre Salta y Catamarca, la Policía logró recuperar una motocicleta Honda Wave 110 que había sido robada el pasado 2 de febrero. Se pudo dar con el motovehículo tras una investigación llevada adelante por personal del GTO.
Los efectivos detectaron a un joven circulando en el rodado sustraído, que, al advertir la presencia policial, intentó escapar y se inició una persecución por calles del barrio.
Finalmente, el joven delincuente ingresó a su domicilio y arrojó la moto en la vía pública, donde fue incautada.
En la causa interviene la UFI 2 de Cañuelas. El delincuente es menor de edad: tiene 16 años. Luego de las actuaciones de rigor, la causa fue derivada al “Fuero de Responsabilidad Penal Juvenil”.
En esta causa no hay detenidos. Lo que sucede es que este delincuente es parte de la misma banda que tiene la delincuencia metida en la sangre.
Fuentes policiales indicaron a Cañuelasaldia que todos ellos tienen varios robos en su prontuario. Los antecedentes penales no solo son una característica de ellos: hay padres presos o con entradas y salidas de las celdas.
No le tienen temor a la Policía ni a los oficiales de Justicia. Tienen entre 13 y 16 años y todas las leyes a su favor: son inimputables y se mueven por la vida como tal.
Son ellos mismos los que graban su accionar en la previa de los robos, en los escapes y luego en sus casas, como muestra del “gran trofeo”. No les importa: nada se puede hacer contra ellos.
Los tienen ubicados, saben dónde viven, saben cómo se mueven, pero contra eso no se puede hacer mucho. Los medios corren la misma “mala suerte”: no se los puede mostrar porque son menores, no se los puede nombrar por ser menores. Pero ellos hasta te pueden matar por una moto que desarman y venden en minutos o “canjean” por drogas.

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